Efectos del Alcohol en tus hormonas

Estamos en verano, salimos más, quedamos con los amigos, tenemos más tiempo libre, hay más reuniones y como el alchocol es el mayor lubricante social, está presente en todo momento y en toda ocasión en mayor o menor medida.

Es cierto que el ógano que gobierna y estimula las relaciones, son los riñones, y que cuando quedamos para relacionarnos, beber algo para estimularlos, facilita la comunicación. Y también es una realidad que si en una reunión alguien no bebe, parece estar rechazando la relación y el interactuar con los demás; pero, nadie dijo que lo que bebamos debe ser algo con alcohol.

Usamos el alcohol cuando estamos tristes, cuando nos sentimos solos, para celebrar, para relacionarnos, para salir, cuando estamos felices, para relajarnos y en España, prácticamente con cualquier excusa. Así que básicamente estamos condicionados a beber todo el día y durante todo el año. De manera que eliminar o limitar el consumo de alcohol es uno de los cambios más difíciles de hacer debido a su impacto tanto en el estado de ánimo como a nivel social.

Pero, desafortunadamente, el alcohol es una toxina que afecta negativamente a nuestra salud y, a largo plazo, y a pesar de que su consumo está prácticamente normalizado incluso en gente bastante joven; trae a lo largo del tiempo una serie de problemas, que estoy segura se desconocen bastante y que son los causantes de muchas de las enfermedades que se padecen a partir de la mediana edad.

Como afecta el alcohol a las hormonas

El alcohol es una toxina y un deshidratador que produce muchos problemas en nuestro organismo pero los principales problemas que causa en nuestro sistema hormonal son:

Contribuye a la dominancia del estrógeno

Si tienes problemas de dominancia de estrógenos, debes eliminar por completo el alcohol de tu vida ya que tiene a empeorar el problema.

Hay varias razones para esto. Una es que el alcohol tiende a estar hecho de hierbas o granos ricos en fitoestrógenos como el lúpulo y el maíz, lo que contribuye a agravar la dominancia del estrógeno, siendo el peor de todos ellos la famosa cervecita que os parece tan inocua y tan imprescindible. Repito, en la playa, y con esta ola de calor, una cerveza te va a deshidratar no te va a ayudar, aunque a ti te parezca lo contrario.

Otra es que el alcohol aumenta los niveles de estrógeno del cuerpo porque, cuando lo ingerimos, al ser un tóxico el hígado da prioridad a la eliminación del alcohol sobre la eliminación de los metabolitos de estrógeno malos. Y hace esto porque para el cuerpo y a corto plazo, el alcohol es más peligroso que el exceso de estrógeno. Pero a largo plazo, este exceso de estrógeno es fatal, pudiendo desembocar todos los problemas relacionados directamente con la dominancia de estrógenos como miomas, fibromas, ovario poliquístico e incluso cánceres dependientes de estrógenos como son el de próstata o el de mama.

Pero además, el alcohol también dificulta que el cuerpo pueda metabolizar el estrógeno al dañar el estroboloma, que es como se llaman las bacterias intestinales especializadas en metabolizar el estrógeno.

Afecta el hígado

Una de las razones por las que el alcohol contribuye a la dominancia del estrógeno es su impacto negativo en el hígado. El hígado es un órgano clave en la desintoxicación de estrógenos y alcohol.

Las células hepáticas contienen algo llamado alcohol deshidrogenasa (ADH), una enzima que convierte el alcohol en acetaldehído. El acetaldehído es bastante tóxico y es la causa de las borracheras. También está detrás de los síntomas comunes relacionados con el alcohol, como enrojecimiento y dolores de cabeza.

Una vez que el alcohol se ha convertido en acetaldehído, una segunda enzima en las células hepáticas (acetaldehído deshidrogenasa o ALDH) convierte el peligroso acetaldehído en ácido acético, que no es tóxico para el cuerpo. El vinagre se compone de ácido acético.

Si no hay suficientes enzimas para descomponer el alcohol, este, recircula en el torrente sanguíneo, al igual que el estrógeno no metabolizado.

Se sabe que el alcohol sobrecarga el hígado y puede causar con el tiempo que tengamos un hígado graso. Y cuando tenemos este problema, nuestras digestiones se ven afectadas y la capacidad del cuerpo para procesar la lactosa o la fructosa y las grasas queda totalmente disminuida. Además de disminuir la capacidad de limpieza de la sangre trayendo como consecuencia entre otras muchas cosas hipertensión, colesterol alto y problemas metabólicos.

Causa problemas digestivos

El alcohol no es bueno para la salud intestinal. Con el tiempo, conduce a la disbiosis, aumentando ciertos tipos dañinos de bacterias como las Proteobacteria y desequilibrando las bacterias protectoras como las Firmicutes y los Bacteriodetes.

Según una revisión de 2015 publicada en Alcohol Research, los efectos del alcohol en la microbiota intestinal pueden causar intestino permeable, inflamación crónica, hígado graso y, como consecuencia de esto, una serie de enfermedades crónicas.

Como ya vimos antes, el «estroboloma», responsable de metabolizar los estrógenos; también se ve afectado negativamente, como el resto de la microbiota, por el consumo del alcohol.

Si nuestro cuerpo, no puede eliminar o descomponer los estrógenos «agotados», pueden recircular en el cuerpo, lo que contribuye a una sobreabundancia de estrógenos y conduce a la dominancia estrogénica.

Aumenta los niveles de azúcar en la sangre

El alcohol no es neutro, contiene calorías y afecta al azúcar de la sangre. Según la investigación, el consumo crónico de alcohol después de las comidas, provoca un aumento en los niveles de azúcar en la sangre, también llamado hiperglucemia.

Por otro lado, el consumo crónico de alcohol en ayunas puede provocar bajadas de azúcar, hipoglucemia.

Eleva el cortisol

El alcohol no solo eleva el azúcar en la sangre, sino que también eleva los niveles de cortisol. El cortisol, conocido como la hormona del estrés, se eleva cuando consumimos alcohol, especialmente en cantidades altas y de manera habitual, ya que, el alcohol al ser un tóxico que ingerimos, es un factor estresante para el cuerpo.

Si somos bebedores sociales, o en verano nos hemos estado tomando dos bebidas alcohólicas diarias, entre cerveza y tinto de verano, hemos estado elevando nuestro cortisol y cuando estos niveles de cortisol se interrumpen, se produce un desequilibrio en nuestro eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, esto también ocurre con el estrés. Lo que a la larga puede terminar en una fatiga suprarrenal, problemas de sueño, intolerancia al estrés, aumento de peso y cansancio . Aquí en España lo llaman astenia postvacacional pero en realidad se llama exceso de cervecitas y tinto de verano en la playa.

Contribuye a la intolerancia a la histamina

Al ser una bebida fermentada, el alcohol es muy alto en histamina, lo que puede conducir a la dominancia estrogénica. Se sabe, que la histamina estimula los ovarios para producir más estrógeno. Cuanta más histamina hay alrededor, más estrógeno se produce.

Pero además, cuando hay un exceso de estrógenos, estos estimulan a los mastocitos para que liberen aún más histamina y reducen la actividad de una enzima llamada diamina oxidasa o DAO, que se supone que descompone la histamina y evita que se acumule a niveles prejudiciales en nuestro cuerpo.

El resultado de este circulo vicioso es que podemos llegar a desarrollar intolerancia a la histamina junto con la dominancia de estrógenos.

La intolerancia a la histamina también llamada déficit de DAO, es el desequilibrio que se produce en nuestro cuerpo como consecuencia de la acumulación de histamina y la incapacidad de descomponerla.

En personas sanas la enzima DAO ayuda a neutralizar el exceso de histamina, manteniendo el cuerpo en equilibrio. Sin embargo, para aquellos que tienen baja actividad de DAO, la histamina puede acumularse hasta el punto de volverse tóxica, produciendo:

  • síntomas que parecen alergia,
  • problemas digestivos
  • diarrea
  • dolores de cabeza
  • sinusitis
  • asma
  • presión arterial baja
  • urticaria
  • picazón
  • enrojecimiento en la cara al tomar alcohol
  • intolerancias alimentarias
  • síntomas neurológicos.

Acidifica el cuerpo

El alcohol también tiene un efecto acidificante en el cuerpo y muchas enfermedades tienden a prosperar en condiciones ácidas. Esto se debe a que las condiciones ácidas conducen a ambientes con poco oxígeno. Altos niveles de alcohol en sangre conducen a la acidosis debido a la incapacidad del cuerpo para eliminarlo del sistema lo suficientemente rápido. De hecho un coma etílico no es más que esto, que afortunadamente hoy en día no suele acabar en tragedia si se llama de inmediato a una ambulancia pero, se puede morir de una intoxicación por alcohol.

Problemas de sueño

Aunque el alcohol puede hacerte sentir somnoliento y ayudarte a conciliar el sueño más rápido, evita que tengas un sueño profundo, el famoso sueño reparador que necesitas para sanar y equilibrar el cuerpo.

Beber interrumpe los patrones normales de sueño, particularmente durante la segunda mitad de la noche. Si después de beber, notas un empeoramiento en la calidad de tu sueño, ha llegado el momento de eliminarlo de tu vida, ya que te está avisando de que no lo toleras y que muchos de los problemas expuestos en este artículo ya están ocurriendo en tu cuerpo.

Soluciones para mejorar tus hormonas y tomar alcohol

Si realmente tienes un problema de salud generado por la dominancia de estrógenos o algún otro desequilibrio hormonal debes plantearte seriamente el eliminar el alcohol de tu vida.

Hay una serie de trucos que puedes utilizar para socializar:

-Una copa de vino en ocasiones especiales no hace daño, puedes tomar hasta 2 copas a la semana sin problema

-Una copa de tequila, mezcal, whisky o vodka ocasionalmente, tampoco va a hacerte especial daño por el proceso de preparación que llevan, pero nunca más de una copa a la semana

-Evita la cerveza, destroza tu microbiota y tiene fitoestrogenos

-Lleva una pequeña botellita con amargos suecos en tu bolso y agregalos al agua con gas cuando salgas por ahi

-Pide algún coctel sin alcohol, ahora se han puesto de moda

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