Hola, en este artículo quiero compartir contigo una revisión clara, rigurosa y sin adornos sobre la dieta cetogénica. En los últimos años, muchas personas la han convertido en un estilo de vida permanente. Sin embargo, su origen, propósito y aplicación médica original eran muy distintos.
Desde mi práctica clínica, no la utilizo como estrategia general. ¿Por qué? Porque fue diseñada como herramienta clínica puntual y, fuera de ese contexto, puede alterar profundamente el equilibrio del cuerpo, especialmente en las mujeres.
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Suscribirme en Substack¿Qué es la dieta cetogénica y cuál es su origen?
La dieta cetogénica es un patrón alimentario caracterizado por una ingesta muy baja de carbohidratos (menos de 50 gramos al día), un consumo elevado de grasas saludables y una cantidad moderada de proteínas. Su objetivo es inducir un estado metabólico llamado cetosis, en el cual el cuerpo cambia su fuente principal de energía de la glucosa a los cuerpos cetónicos, producidos a partir de las grasas.
Su origen no tiene nada que ver con pérdida de peso ni rendimiento deportivo. Fue desarrollada en 1921 por el Dr. Russell Wilder en la Clínica Mayo como tratamiento para la epilepsia refractaria infantil, una forma de epilepsia que no respondía a los fármacos disponibles en ese momento.
Referencia: Wilder RM. (1921). “The effects of ketonemia on the course of epilepsy.” Mayo Clinic Proceedings. https://www.mayoclinicproceedings.org
¿Cuánto tiempo es seguro usarla?
El uso terapéutico de la dieta cetogénica, bajo control médico y con seguimiento analítico, suele ser de entre 3 semanas y 3 meses. Se ha aplicado en casos como epilepsia refractaria, resistencia severa a la insulina y como coadyuvante en tratamientos oncológicos cerebrales.
Sin embargo, hay contextos específicos donde se ha extendido su uso más allá de los seis meses:
- Epilepsia refractaria (en adultos y niños):
Puede mantenerse durante años si se realiza un seguimiento médico integral (neurológico, hepático, renal) y se adapta según la evolución. Se emplean versiones específicas como la dieta cetogénica modificada de Johns Hopkins. - Tumores cerebrales agresivos (glioblastomas):
Se ha estudiado su aplicación como acompañamiento a tratamientos oncológicos, con el objetivo de reducir el aporte de glucosa a las células tumorales. Uno de los protocolos más conocidos es el de Thomas Seyfried, basado en terapia metabólica del cáncer. - Diabetes tipo 2 con resistencia insulínica severa:
En pacientes seleccionados puede ser útil a corto plazo para revertir la resistencia, siempre bajo control endocrino. El objetivo es reducir fármacos, no mantener la cetosis indefinidamente. - Enfermedades neurodegenerativas en fases iniciales:
Algunas investigaciones en Alzheimer, Parkinson o ELA exploran el uso de cuerpos cetónicos como fuente energética alternativa para el cerebro. Aún en estudio.
Referencias:
- Paoli A et al. (2013). “Beyond weight loss: a review of the therapeutic uses of very-low-carbohydrate (ketogenic) diets.” European Journal of Clinical Nutrition. https://www.nature.com/articles/ejcn2013116
- Seyfried TN. (2015). Cancer as a Metabolic Disease. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3941741/
- Kossoff EH et al. (2009). Neurology. https://n.neurology.org/content/72/4/330
En todos estos casos, la dieta debe adaptarse individualmente y acompañarse de suplementación adecuada (vitaminas, minerales, enzimas digestivas, fibra) y seguimiento clínico continuo.
¿Por qué se ha puesto de moda?
La popularización de la dieta cetogénica se ha acelerado junto con otras tendencias como el ayuno extremo, la “dieta carnívora” (Carnivore Diet) y la versión biohacker del ayuno matutino con grasa (Bulletproof coffee: café con mantequilla y aceite MCT en ayunas).
Esta moda se debe a:
- Resultados rápidos en pérdida de peso y control del apetito.
- Promoción como estrategia de control metabólico total.
- Influencia de figuras públicas, en su mayoría hombres, que desconocen profundamente la fisiología femenina.
El cuerpo femenino no responde igual. Es más sensible a los déficits energéticos sostenidos y a las alteraciones hormonales. La cetosis crónica puede causar amenorrea, caída del cabello, hipotiroidismo funcional, ansiedad o disfunción adrenal. Además, ignora por completo los ritmos cíclicos naturales del cuerpo femenino.
No, desayunar café con grasa no es equivalente a desayunar nutrientes verdaderos. Y mucho menos en un cuerpo que necesita ovular, dormir y sostener su sistema nervioso. Los extremos se venden. El equilibrio no. Pero es el equilibrio lo que de verdad sostiene la salud.
Beneficios clínicos comprobados
- Epilepsia refractaria
- Pérdida de peso inicial en personas con obesidad
- Mejora del perfil lipídico e insulínico en síndrome metabólico
- Coadyuvancia en algunos cánceres cerebrales
- Potencial neuroprotector en Alzheimer (en estudio)
Referencias:
- Kossoff EH et al. (2009). Neurology https://n.neurology.org/content/72/4/330
- Westman EC et al. (2008). Nutrition & Metabolism https://nutritionandmetabolism.biomedcentral.com/articles/10.1186/1743-7075-5-36
- Paoli A et al. (2014). Frontiers in Neuroscience https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnins.2014.00027/full
Riesgos y efectos secundarios
En hombres:
- Hipotiroidismo subclínico
- Fatiga hepática
- Disminución de la tolerancia anaeróbica
En mujeres:
- Amenorrea
- Caída de cabello
- Inhibición de la conversión T4 a T3
- Aumento del cortisol
- Disbiosis intestinal
- Desnutrición mitocondrial
Referencia: Sarin A et al. (2020). “Effects of low-carb diets in reproductive-aged women.” https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32348197/
En niños fuera del contexto epiléptico:
- Retraso en el crecimiento
- Déficit de vitaminas del grupo B
- Hipoglucemia reactiva
Contraindicaciones de la Dieta Cetogénica
- Pancreatitis
- Insuficiencia hepática o renal
- Porfiria
- Trastornos alimentarios
- Embarazo y lactancia
- Candidiasis o SIBO severo
- Enfermedades autoinmunes no estabilizadas
Cetosis vs. cetoacidosis: la confusión habitual
Una objeción frecuente entre defensores de la dieta keto es: “La cetosis no es peligrosa; no tiene nada que ver con la cetoacidosis”. Y es cierto: son procesos distintos.
- Cetosis nutricional: leve, transitoria, con pH sanguíneo normal.
- Cetoacidosis: estado grave en diabéticos tipo 1 sin insulina, con pH ácido y alto riesgo vital.
Pero esa distinción no significa que mantener al cuerpo en cetosis crónica sea saludable para todos.
Que no te mate no significa que te nutra.
Mi preocupación no es la cetosis en sí, sino su uso como estado permanente, no fisiológico, y potencialmente dañino, especialmente en mujeres con un sistema hormonal delicado y cíclico.
Conclusión
Yo no busco forzar al cuerpo. Mi trabajo como naturópata es restaurarlo. Y en la mayoría de mujeres que acompaño, la cetosis mantenida genera más daño que beneficio.
La dieta cetogénica no es una enemiga. Es una herramienta. Pero, como cualquier herramienta poderosa, si se utiliza mal, puede cortar donde no debe.
La naturaleza rota. Nada permanece fijo. No nacimos para vivir en cetosis, ni en inflamación constante. Nacimos para fluir, para nutrirnos, para encontrar un equilibrio único y dinámico.
Escucha tu cuerpo. Escucha tu alma. Escucha tu terreno.
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