¿Cómo distinguir la perimenopausia de la menopausia, incluso si tienes histerectomía?

Una de las dudas más frecuentes que recibo en consulta y en el canal es esta: ¿Cómo saber si estoy en perimenopausia o ya en menopausia?

Y la duda aumenta cuando una mujer ha tenido una histerectomía y ya no tiene menstruación para orientarse. Y en este artículo pretendo explicarlo de forma clara y sencilla.

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¿Qué es la perimenopausia?

La perimenopausia es la etapa de transición hormonal antes de la menopausia. Los ovarios todavía funcionan, pero empiezan a hacerlo de forma irregular, y eso provoca cambios hormonales variables.

Los síntomas más habituales son:

1. Reglas que empiezan a adelantarse o retrasarse

Los ovarios ya no liberan hormonas de forma regular y el ciclo menstrual pierde estabilidad, apareciendo sangrados antes o después de lo habitual.

2. Sofocos intermitentes

Se producen porque el descenso irregular de estrógenos altera el centro de regulación de la temperatura corporal.

3. Cambios de humor e irritabilidad

Las fluctuaciones hormonales influyen directamente en neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo.

Por ejemplo, la progesterona tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso, mientras que los estrógenos activan más el estado emocional. Cuando estas hormonas empiezan a oscilar, puedes pasar de estar tranquila a sentirte irritable o sensible sin que haya ocurrido nada especial a tu alrededor.

Muchas me decis: “Antes aguantaba esto sin problema y ahora todo me molesta”, y no es psicológico, es un cambio hormonal real.

4. Ansiedad nueva o mayor sensibilidad emocional

El sistema nervioso se vuelve más reactivo cuando las hormonas femeninas empiezan a oscilar.

En esta etapa, el sistema nervioso pierde parte del efecto protector de la progesterona, que ayuda a sentir calma y estabilidad. Por eso pueden aparecer sensación de inquietud, nerviosismo o preocupación excesiva incluso en mujeres que nunca habían tenido ansiedad antes.

Muchas describis que sentis el cuerpo más en alerta sin saber exactamente por qué.

5. Problemas de sueño

Las bajadas hormonales afectan a la regulación del sueño profundo, provocando despertares frecuentes.

6. Hinchazón abdominal y digestiones más pesadas

El metabolismo se vuelve más lento y aumenta la retención de líquidos y la sensibilidad digestiva. Esto es porque los cambios hormonales hacen que el intestino se vuelva más sensible y que la digestión sea más lenta, provocando sensación de hinchazón incluso comiendo igual que antes.

Además, aumenta la tendencia a retener líquidos y a producir más gases, por lo que muchas mujeres notan que por la noche su abdomen está mucho más inflamado que por la mañana.

Aquí ayuda mucho:

  • Comer más despacio.
  • Evitar cenas muy pesadas o muy tardías.
  • Priorizar comidas más fáciles de digerir por la noche.

7. Aumento de grasa abdominal

El cuerpo comienza a redistribuir la grasa hacia el abdomen por cambios hormonales y metabólicos. Al disminuir progresivamente los estrógenos, el cuerpo cambia la forma de almacenar la grasa y empieza a concentrarla más en la zona abdominal, aunque el peso total no cambie demasiado.

Es muy habitual para mi oiros decir: “Estoy comiendo lo mismo y, sin embargo, ahora la grasa se va al abdomen.”

En esta etapa suele ayudar:

  • Aumentar la proteína en las comidas.
  • Reducir azúcares y harinas refinadas.
  • Caminar o hacer algo de fuerza suave para mantener músculo.
  • Evitar picoteos continuos durante el día.

No es que estés haciendo algo mal; es que tu metabolismo está cambiando y necesita pequeños ajustes.

8. Cansancio irregular

Hay días con energía normal y otros de agotamiento sin causa clara debido a las oscilaciones hormonales.

9. Cambios en la libido

El deseo sexual puede aumentar o disminuir dependiendo del momento hormonal.

10. Sensación de no reconocerse

Muchas mujeres sienten que su cuerpo y sus emociones cambian sin una explicación clara. De repente te miras al espejo y aparece una pregunta muy directa:

“¿Quién es esta mujer que me está mirando?”

Y esto no ocurre solo por los cambios físicos. Durante la perimenopausia no solo cambian las hormonas; también el cerebro está entrando en un proceso de reorganización.

Durante décadas, el cerebro ha funcionado bajo el efecto de los estrógenos y la progesterona, que influyen en el estado de ánimo, la motivación, la memoria y hasta en la forma en que percibimos nuestra identidad.

Cuando estas hormonas empiezan a cambiar, el cerebro tiene que adaptarse. Es como si el sistema estuviera instalando una nueva versión.

Por eso puede aparecer esa sensación de extrañeza contigo misma, como si estuvieras dejando atrás una etapa sin haber elegido hacerlo.

Pero aquí hay algo importante que pocas veces se explica: Este momento también abre una fase de gran neuroplasticidad, es decir, el cerebro tiene una enorme capacidad para reorganizarse y crear nuevas formas de vivir y priorizar.

Por eso muchas mujeres, en esta etapa, empiezan a:

  • poner límites,
  • dejar de querer agradar a todo el mundo,
  • priorizar su bienestar,
  • iniciar cambios personales o profesionales,
  • o empezar por fin cosas que llevaban años posponiendo.

No estás perdiendo a la mujer que eras. Está apareciendo una nueva versión de ti.

La característica principal de la perimenopausia es que los síntomas van y vienen. Un mes puedes encontrarte bien y al siguiente sentirte muy distinta.


¿Qué es la menopausia?

La menopausia se considera establecida cuando una mujer lleva al menos 12–13 meses sin menstruación, lo que indica que los ovarios han reducido de forma estable su producción hormonal.

A partir de aquí el cuerpo entra en un nuevo equilibrio hormonal. Ya no se producen las grandes oscilaciones de la perimenopausia y el organismo empieza un proceso de reajuste y adaptación.

Los síntomas que pueden aparecer en esta etapa son:

1. Sofocos más constantes o ya estabilizados

Al haber un descenso sostenido de estrógenos, el centro cerebral que regula la temperatura corporal se vuelve más sensible y pueden aparecer sensaciones repentinas de calor.

Sin embargo, es importante saber que los sofocos no duran necesariamente toda la vida. En muchas mujeres aparecen durante un tiempo mientras el cuerpo se adapta y luego disminuyen o desaparecen.

Además, suelen empeorar en momentos de:

  • estrés,
  • cansancio,
  • falta de sueño,
  • deshidratación,
  • o sobrecarga emocional.

Muchas mujeres descubren que cuando descansan mejor y bajan el estrés, los sofocos se reducen mucho o aparecen solo de forma puntual.

El cuerpo termina encontrando su equilibrio.

2. Sequedad vaginal y de piel

Los estrógenos ayudan a mantener hidratadas la piel y las mucosas. Cuando descienden de forma estable, la piel puede volverse más seca y algunas mujeres notan sequedad vaginal.

Pero esto, no ocurre en todas las mujeres ni con la misma intensidad, y con buenos hábitos de hidratación y cuidado corporal esta situación suele mejorar con el tiempo.

El cuerpo también aprende a compensar este cambio hormonal.

3. Sueño más ligero o interrumpido

El descenso hormonal puede afectar durante un tiempo a la calidad del sueño y hacer que resulte más fácil despertarse durante la noche.

Sin embargo, muchas mujeres notan que el sueño vuelve a estabilizarse cuando el cuerpo encuentra su nuevo ritmo y se ajustan mejor los horarios y el descanso.

A veces simplemente el cuerpo empieza a pedir acostarse antes y respetar más las horas de sueño necesarias.

4. Energía diferente, no necesariamente menor

Más que perder energía, muchas mujeres descubren que ya no pueden vivir forzando el cuerpo como antes.

El cuerpo empieza a pedir descanso cuando lo necesita, y cuando se aprende a respetar ese ritmo, la energía suele volver a estabilizarse.

No es falta de energía, sino un cambio en cómo se gestiona.

5. Cambios en peso y metabolismo

Durante la perimenopausia es frecuente ganar peso con facilidad debido al desorden hormonal. Sin embargo, cuando el cuerpo entra en menopausia y se estabiliza, muchas mujeres descubren que el peso vuelve a regularse e incluso pierden parte de los kilos ganados durante la transición.

El metabolismo no se estropea; simplemente necesita tiempo para adaptarse al nuevo equilibrio hormonal.

6. Cambios emocionales más estables

Desaparecen los grandes altibajos hormonales de la etapa anterior y muchas mujeres sienten mayor claridad mental y emocional.

Es frecuente que aparezca una sensación de nueva etapa vital en la que se replantean prioridades y se empieza a vivir con menos autoexigencia y mayor libertad personal.

Mensaje clave de esta etapa

La menopausia no es un deterioro continuo, sino un período de adaptación. Una vez el cuerpo encuentra su nuevo equilibrio hormonal, muchas mujeres se sienten más estables, con mayor claridad mental y, en muchos casos, mejor que en años anteriores.

Es una nueva etapa, no el final de nada.


Resumen clave

En la perimenopausia hay desorden hormonal.
En la menopausia hay estabilidad, pero en un nuevo nivel hormonal.


¿Qué ocurre si tienes histerectomía?

Muchas mujeres que han tenido una histerectomía se sienten perdidas cuando llega esta etapa porque ya no tienen menstruación que les sirva de referencia. Y aquí, es importante entender algo:

Si te han quitado el útero pero conservas los ovarios, la actividad hormonal continúa igual.

El útero es el órgano donde se produce el sangrado menstrual, pero las hormonas femeninas se producen en los ovarios. Por eso, aunque ya no tengas regla:

  • Sigues pasando por perimenopausia.
  • Llegas igualmente a la menopausia.
  • Y experimentas los mismos cambios hormonales que cualquier otra mujer.

La diferencia es que no puedes guiarte por la ausencia de menstruación para saber en qué etapa estás.

Entonces, ¿cómo orientarte?


¿Cómo saber en qué etapa estás si no tienes regla?

En este caso debes fijarte en los síntomas y en cómo evolucionan con el tiempo.

1. Sofocos

Si aparecen de forma intermitente y cambiante, suelen indicar perimenopausia.
Si se vuelven más constantes durante un tiempo y luego van disminuyendo, suele indicar que el cuerpo está entrando en menopausia y adaptándose.

Con el tiempo, en muchas mujeres quedan solo de forma ocasional, sobre todo en momentos de estrés o cansancio.

2. Sudores nocturnos

Cuando aparecen de forma esporádica suelen corresponder a la transición hormonal.
Si se vuelven más frecuentes durante una etapa y luego disminuyen, suele indicar que el cuerpo ya está estabilizando su nuevo equilibrio.

3. Cambios en el sueño

Si durante una época duermes peor y luego el sueño vuelve a estabilizarse, suele ser señal de que el sistema hormonal y nervioso se está reajustando. Muchas mujeres notan que el sueño mejora cuando el cuerpo termina de adaptarse.

4. Sequedad vaginal o de la piel

Puede aparecer cuando los estrógenos bajan de forma sostenida, aunque no ocurre en todas las mujeres ni con la misma intensidad. Con el tiempo y con cuidados adecuados, suele hacerse más llevadero.

5. Cambios de energía y estado emocional

En la transición hormonal pueden aparecer etapas de cansancio o sensibilidad emocional que luego se estabilizan cuando el cuerpo encuentra su nuevo ritmo. Muchas mujeres, una vez pasada la adaptación, sienten más estabilidad y claridad personal que antes.


Tanto si tienes menstruación como si has tenido una histerectomía, el proceso hormonal es el mismo. La diferencia es solo la referencia externa.

Escuchar los cambios del cuerpo y entender que se trata de una transición natural ayuda a vivir esta etapa con mucha más tranquilidad.

Y recuerda: la menopausia no es una enfermedad, es una nueva fase vital que, bien acompañada, puede convertirse en una de las etapas más estables y libres de la vida de una mujer.

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